CON PRECAUCIÓN
Si el sargazo se fumara otro gallo cantaría
Por Sergio Mejía Cano
Ahora con la aparición del sargazo que invade varias playas del caribe, incluso el mexicano, problema que ya tiene algunos años que comenzó a llegar en grandes cantidades bloqueando en cierta forma la diversión de chapotear en al agua a la mayoría de turistas, tanto nacionales como extranjeros, en comunicación con un camarada de la adolescencia recordamos una anécdota en la escuela secundaria en donde recibíamos clases.
Resulta que un compañero de curso, en uno de los viernes sociales que acostumbraba hacer la profesora de la materia de español de segundo grado, de pronto le pregunta a la maestra que qué haría el gobierno si todas las plantas, arbustos, matas, en fin, todo vegetal que brotara del suelo tuviera el mismo alcaloide de la mariguana y, que por lo mismo, se podría fumar o consumir de cualquier manera tal y como lo hacían muchas abuelas que agregaban alcohol a la mota y lo utilizaban para fricciones y sobaduras de todo tipo, así como elaboraciones de té. La profesora se quedó un rato pensando y, solamente respondió: pues, tal vez torcerse también como lo hacen los aficionados al zacatito vacilador.
Así que, me pregunta mi camarada desde la adolescencia: ¿te imaginas que el sargazo se pudiera fumar por tener algún alcaloide parecido al de la mota? Y, él mismo se respondió: te aseguro que el sargazo desaparecería como por arte de magia de la noche a la mañana, por más sargazo que llegara a las costas del caribe e incluso se harían viajes especiales al punto del océano Atlántico que se denomina como Mar de los Sargazos, para hacerlo desaparecer también.
Afortunadamente ahora se ha informado que en sí, el sargazo podría tener varias utilidades en la industria, tanto el que ya está en las playas como el que se va a recolectar en Mar abierto, pues de acuerdo a lo dicho por la secretaria del Medio Ambiente, Alicia Bárcena: que al llegar a las playas el sargazo se contamina en cierta forma y podría ser tóxico, pero también se podría utilizar para elaborar determinados materiales de uso útil; sin embargo, al recolectarlo en Mar abierto, este vegetal que son algas, se podría utilizar de otra forma de acuerdo a los estudios científicos que se hagan al respecto.
Comentaban mis ancestros, así como la mayoría de sus contemporáneos que, todos los días 24 de junio, el mero día de San Juan, la mayoría de las familias tapatías acostumbraban acudir al parque, Agua Azul, al sur del centro de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, en donde se dice, nacía el otrora río, San Juan de Dios y que hoy en día está convertido en el colector de aguas negras que corre bajo la calzada Independencia, que parte la ciudad en dos, tanto práctica como socialmente. En este parque, ese día se vendían lechugas orejonas que la gente degustaba mientras recorría dicho parque que, hasta una laguna tenía, en donde mientas se paseaban en lancha o recorrían su ribera, iban saboreando estas lechugas orejonas. Práctica que se tuvo como hasta mediados de los años 60.
Inesperadamente, a principios de la década de los años 70 la lechuga orejona desapareció de los mercados, vendiéndose en su lugar la lechuga romanita. Al preguntarse la gente por qué la desaparición de la lechuga orejona, se comenzó a rumorar que se había prohibido su venta dizque por ser prima hermana del cannabis, pues se había comprobado que contenía el mismo alcaloide que generaba efectos alucinantes y, que, al hacer uso excesivo de su consumo, podría ser nocivo para el cuerpo humano.
Hubo personas que, en aquel momento llegaron a comentar que ahora comprendían por qué algunos ponían a secar al Sol varias hojas de la orejona para después picarla y fumársela, lo mismo que hacía mucha gente con las cáscaras de plátano que, también surtían un efecto similar al de la motita.
Un comerciante en verduras y legumbres comenta que sigue habiendo lechuga orejona, pero que es bajo pedido y que ya no son aquellas enormes lechugas, sino que vienen de un tamaño más reducido parecido al de la italiana que trae las puntas moradas. Ahora son creadas en invernaderos y nada más se surte bajo pedido.
Así que también mucha gente llegó a comprender cuando una madre de familia se quejaba de que su bebé no podía conciliar el sueño, por lo que no faltaba quien le recomendara que lo bañara con hojas de lechuga, para que pudiera dormir; y sí, al bañar a los bebés en una tina con agua y hojas de lechuga orejona, llegaban a conciliar un sueño profundo y tranquilo, por ese alcaloide similar al del cannabis.
Sea pues. Vale.
Más historias
Policías municipales adultas
¿Son los anexos males necesarios?
La espina dorsal de un país en cuanto a transporte se refiere son los trenes