CON PRECAUCIÓN
Ahora las tripulaciones de los trenes no saben qué mercancías transportan
Por Sergio Mejía Cano
Ahora con la aprehensión y encarcelamiento del exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, por su probable responsabilidad en el contrabando de combustible también conocido como huachicol fiscal, de nuevo salió a la luz pública aquel affaire de varios tanques cargados con diésel que, literalmente fueron abandonados en algunas estaciones ferroviarias como en Ramos Arizpe, Coahuila, así como en algunos puntos de Saltillo, Nuevo Laredo, Tamaulipas y San Luis Potosí; hecho que se dio a conocer sucedió en julio de 2025.
Ante esto del arrastre de estas unidades de ferrocarril denominadas como tanques que sirven para el transporte de todo tipo de líquidos, algunas personas me han preguntado que a poco las tripulaciones de los trenes que llevaban estos tanques no se dieron cuenta de que llevaban estas unidades con combustible mal declarado tanto en su peso como en su contenido, porque en su momento se informó que no nada más se había declarado que llevaban menos litros del que transportaban en realidad, así como que contenían otros productos que no eran hidrocarburos del algún tipo.
Así que, preguntándoles a algunos trabajadores ferroviarios, unos activos y otros con poco tiempo de haberse pensionado en estas empresas ferroviarias concesionarias, contestaron que hoy en día es prácticamente imposible saber qué mercancías llevan las unidades en el tren a su cargo y, en cuanto a lo del peso mal declarado, pues tampoco ya que estas unidades en comento pasaron en intercambio por la frontera norte, por lo que al recibir estos tanques tanto empresa ferroviaria como documentadores y, por ende, las tripulaciones dan por hecho factible que ya todo llega bien documentado del otro lado ya sea en contenido y peso bruto sobre el riel.
Esto de que hoy en día las tripulaciones de los trenes de carga no sepan lo que contienen las unidades que llevan en su tren, salvo las unidades vacías, según los trabajadores ferroviarios se comenzó a dar allá a principios de la década del 2000 debido a la enorme cantidad de asaltos y robos a los trenes; asaltos que se daban cuando manos criminales ponían -ponen- obstáculos sobre las vías ya sea para hacer detener los trenes o hacerlos descarrilar.
Ya una vez detenidos los trenes, los asaltantes subían a la cabina de la locomotora principal para preguntarle al conductor del tren qué unidades llevaban artículos electrodomésticos, neumáticos para automóvil y otros productos que se pudieran descargar sin mucho trabajo o que los entretuviera más de lo debido, por aquello de que pudieran llegar las autoridades.
Así que ahora, al conductor del tren ya no se le da la documentación del contenido de las unidades que lleva en el tren; solamente se le proporciona lo que se conoce en el argot ferroviario como “consist” que contiene únicamente el número de unidades que arrastra, peso, origen y destino. Esta información el conductor del tren se la da a conocer al maquinista y, ¡vámonos!
Lo raro de todo estos es que, a pesar de que el conductor del tren ya no tiene conocimiento de la mercancía que transporta en su tren, aun así, siguieron los asaltos, pues comenta un trabajador ferroviario que se pensionó hará como dos años, al ir acercándose a una población en el estado de Guanajuato inesperadamente el tren se detuvo sin que el maquinista hubiese hecho algún movimiento. Cuando la tripulación fue a investigar la causa de la detención del tren, llegaron a un punto en donde ya varias personas ya estaban descargando estufas, lavadoras, refrigeradores, computadoras, pantallas y otros productos electrónicos y, un poco más allá otras personas habían abierto un contenedor que llevaba llantas para automóviles. Es decir, los asaltantes ya sabían que contenedores abrir para vaciarlos.
Antes de la era cibernética, a la salida de un tren al conductor se le proporcionaba un informe de rodaje que especificaba inicial y número de cada unidad, así como destino de las mismas con peso neto y bruto; informe que iba acompañado con la guía de embarque de todas y cada una de las unidades que llevaba el tren. Aspi que, con esta medida, la guía de embarque llevaba la fecha de elaboración, origen y destino, remitente y destinatario, número de cada uno de los sellos puestos en puertas y compuertas, contenido y si la unidad fue pesada particularmente o en báscula de vía del ferrocarril.
Así que, del arrastre de los tanques atribuidos a empresas del exgobernador de Baja California, las tripulaciones ferroviarias, nada qué ver.
Sea pues. Vale.
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