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Desprecio absoluto a estudiantes y adultos mayores en el transporte urbano

CON PRECAUCIÓN

Desprecio absoluto a estudiantes y adultos mayores en el transporte urbano

Por Sergio Mejía Cano

Se dice comúnmente que cada quien habla de la feria según como le vaya en ella. Los adultos mayores (me incluyo) de ambos sexos, así como muchos estudiantes siguen sufriendo en muchos casos del servicio del transporte urbano, principalmente de los camiones, no así de las combis, aunque también se han dado casos según comentan algunos congéneres.

La discriminación por parte de algunos conductores del servicio público sigue siendo en no dar la parada solicitada tanto por jóvenes de la tercera edad como estudiantes, especialmente en las colonias de la periferia de la ciudad de Tepic, Nayarit; no así en las paradas oficiales en el centro de la ciudad, pues ahí se detienen también a bajar pasaje. En las colonias o ya en calles cercanas al centro si alguien va a bajar en determinada esquina, pues ya la hicieron los adultos o los estudiantes o ambos, según sea el caso; pero si nadie baja en determinada esquina, pues ahí se quedan adultos y estudiantes con el brazo extendido solicitando el servicio para abordar.

Constantemente se dice que los choferes del transporte urbano reciben o van a recibir capacitación sobre su trabajo que es más de servicio social que con fines de lucro; aunque esto no lo acepten de bien a bien tanto permisionarios como concesionarios quienes no se cansan de estar solicitando aumento en las tarifas cotidianamente.

El hecho de que algunos conductores de las unidades del transporte urbano no den la parada solicitada a estudiantes y adultos mayores hace pensar si acaso estos choferes no tendrán entre sus familiares estudiantes y ancianos debido al desprecio que le hacen a esta clase de usuarios cuando quieren abordar las unidades a su cargo.

Hay ocasiones en que se tardan mucho en pasar una unidad y otra, a veces hasta más de diez minutos, aunque sean días entre semanas, ya no se diga si es sábado o domingo, días en que se espacia más el tiempo entre una unidad y otra. Así que después de esperar durante diez o más minutos esperando determinada ruta y, al pasar esta no se detiene, pues ya pasó a perjudicar en su tiempo a quien solicita el servicio y, si por ejemplo, alguna persona de más de 60 años tenía que llegar a alguna cita médica o de otro tipo y no cuenta con los recursos económicos suficientes para parar un taxi y abordarlo, pues ahí te ves, tal vez dirá el chofer que no hizo caso a la señal de que se detuviera; en cuanto a los estudiantes en caso de no darles el servicio, pues también los perjudica al llegar tarde a sus clases y recibir la posible reprimenda por parte de sus profesoras o profesores o, en su caso, ya no dejarlos entrar al salón de clases.

Ya tiene tiempo en que se dispusieron asientos preferenciales en los camiones, asientos pintados de color amarillo; sin embargo, se han detectado camiones que no traen esta clase de asientos amarillos y, los que los traen, muchas de las veces van ocupados por gente joven tanto mujeres como varones y, si bien aún hay jóvenes con cierto grado de civilidad y al ver a una persona anciana se levantan y le ofrecen el asiento correspondiente o a una mujer embarazada con niño en brazos; pero hay jóvenes que ni se inmutan, así vean a un adulto mayor, mujer o varón que cae que no cae cuando ya no hay más asientos en el camión y no se levantan para que quien tiene preferencia a uno de estos asientos amarillos se acomode ahí.

Un caso específico: un señor ya muy mayor de edad le dice a un muchacho como veinteañero que le ceda el asiento, el muchacho le dice que por qué, el anciano le dice al joven que esos asientos de color amarillo son para los viejos, mujeres embarazadas, débiles visuales o con capacidades motoras diferentes, a lo que el joven le dice al anciano que dónde dice, que él ganó el asiento y ni modo. Y, a pesar de que esos asientos que reclamaba el anciano estaban precisamente atrás del chofer, este ni se inmutó en lo absoluto para decirle al muchacho que el señor mayor tenía razón, que le cediera el asiento; por lo que el anciano le dice al chofer que le diga algo al muchacho, pero el chofer nada más se encogió de hombros diciéndole al viejito que allá el joven si quería levantarse o no.

Así que, en caso de que se les dé alguna clase de capacitación a los choferes del transporte público urbano, sería o es menester hacerles ver que, si la unidad está a su cargo, también el buen funcionamiento a bordo del mismo haciéndoles ver a personas jóvenes que ocupan los asientos preferenciales que los cedan a quienes les corresponden. ¿O no?

Sea pues. Vale.

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