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Palpable falta de capacitación en garantías individuales y derechos humanos

CON PRECAUCIÓN

Palpable falta de capacitación en garantías individuales y derechos humanos

Por Sergio Mejía Cano

Como se dice coloquialmente que para todo hay gente, vaya polémica que se dio entre conocidos, amistades y familiares en cuanto al desalojo de integrantes y representantes del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado y Municipios (SUTSEM) frente al Palacio de Gobierno del estado de Nayarit, ya que hubo voces que decían que había estado bien porque ya tenían tiempo estorbando a la vialidad no nada más en la avenida México, sino en otras zonas de la capital nayarita.

Sin embargo, también hubo quienes se pronunciaron en contra no por el desalojo en sí, sino por la forma en que fueron desalojados por parte de elementos policíacos encapuchados y armados como si estuvieran enfrentando a los llamados grupos del crimen organizado, además de actuar con tal prepotencia al exigir que la gente que estaba en ese plantón no grabara con sus teléfonos móviles y no conformes con esto, de acuerdo a los videos e imágenes fotográficas que se subieron a las redes sociales, los supuestos policías se los arrebatan y hasta alguno de ellos pide que se los entreguen para revisarlos.

Supuestos policías porque con su vil actuar se ve que no están plenamente capacitados para ejercer esta profesión de servidores públicos, pues se supone que su principal propósito es para proteger a la ciudadanía y no para agredirla tal y como se vio en esos videos y fotos.

Se dice que tanto los elementos policíacos de cualquiera corporación, así como miembros del Ejército y la Marina están obligados a obedecer órdenes de sus superiores; pero también tienen la obligación de que, si esas órdenes que reciban van en contra de los derechos humanos y las garantías individuales consagradas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no tienen por qué acatarlas en lo absoluto sin perjuicios ni menoscabo al no obedecer órdenes que afecten a la ciudadanía.

Si en verdad estamos en un Estado de Derecho y no en uno inquisitorial, de inmediato se debe de identificar a estos elementos policíacos y darlos de baja por no saber ni tener la convicción de lo que es el servicio público o mínimo, capacitarlos en derechos y obligaciones constitucionales, cívicos y penales. Y, si así les ordenaron actuar, entonces a quien o quienes dictaron esas órdenes llevarlos a juicio no sin antes darles clases de Derecho y, por supuesto, que conozcan lo que significan los derechos humanos y garantías individuales.

Desde la pasada administración federal presidida por el ahora expresidente, Andrés Manuel López Obrador y también en la actual que dirige la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, entre sus principales consignas es que no son los mismos, por lo que ya no habría represiones y agresiones a la ciudadanía tal y como se dieron en el pasado, lo que reafirmó este pasado 2 de octubre (no se olvida) al referirse a los acontecimientos sucedidos en el  año de 1968, así como el 10 de junio de 1971, cuando fuerzas gubernamentales masacraron personas de ambos sexos, así como de todas las edades.

Y si bien este pasado desalojo no se puede comparar a aquellos hechos nefastos del pasado, en cierta forma sí tuvieron algún grado se similitud por la forma en que llegaron las denominadas fuerzas del orden a la hoy denominada Plaza Benito Juárez, sobre todo por las armas que portaban para cargar en contra de los miembros del SUTSEM que estaban ahí con su plantón de protesta.

Y a propósito de protesta, por lo regular la mayoría de los medios de información señalan más los perjuicios que ocasionan mas marchas y plantones de protesta, pero casi nunca o nunca enfatizan por qué protestan, por lo que gran parte de la ciudadanía se les echa encima, precisamente porque no investigan la causa de esa protesta, sino nada más el efecto.

Entre la gente que aplaude el desalojo por el estorbo que llegó a significar, no se ponen a pensar que, si hoy son los burócratas, después serán estas personas que hoy celebran el desalojo. Tal y como dijo un taxista que aplaudía el actuar de las fuerzas del orden, pero al preguntarle que, si no se veía protestando después, tal y como sucedió aquella vez en la gubernatura de Antonio Echevarría Domínguez (1999-2005), cuando fueron los taxistas quienes bloquearon calles y avenidas protestando por sus derechos laborales; sí, aquella vez en que Echevarría Domínguez autorizó a los ciudadanos a dar servicio como taxis.

A falta de una industria fuerte en Nayarit, quienes en proporción contribuyen más a la economía estatal son los burócratas y el comercio.

Sea pues. Vale.

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