CON PRECAUCIÓN
Otra vez el dirigente de los choferes del transporte público se queja de agresiones
Por Sergio Mejía Cano.
De nueva cuenta el señor, Antonio Ramírez Domínguez, dirigente de los choferes del transporte urbano en la capital nayarita, vuelve a poner su queja debido a supuestos abusos y acosos que sufren los conductores de servicio por parte de algunos usuarios. Así lo señala el día de ayer en el portal de internet, merdidiano.mx, en una nota firmada por el reportero, Fernando Ulloa Pérez.
En el grueso de la nota en cuestión, Ramírez Domínguez expresa, entre otras cosas, su profunda preocupación por la creciente agresividad que sufren los choferes del servicio público, lo que ha empeorado debido a el empoderamiento que les ha dado la Secretaría de Vialidad. Y, además, que el público usuario se siente con la libertad de irlos grabando con sus teléfonos móviles sin el consentimiento de los choferes, para posteriormente subir esos videos que graban a las redes sociales, lo que afecta la reputación de los conductores de este servicio.
Al comentar esto con vecinos, conocidos, amigos y familiares que hacen uso frecuente de este servicio del transporte urbano, la mayoría coincidió en que no les ha tocado ver que algunos pasajeros haya agredido a un chofer; aunque sí comentó alguien de estas personas que sí ha visto que algunos pasajeros sí van filmando al chofer del camión urbano en donde viajan, comentando que ella misma lo ha hecho sobre todo cuando ven que el conductor va haciendo uso del teléfono móvil en la mano, ya sea llamando, hablando, respondiendo alguna llamada o mirando la pantalla, sobre todo, cuando la unidad a su cargo está detenida en un semáforo en alto,
En esta plática al respecto, de inmediato surgió la idea de que algo quieren estos transportistas, ¿qué? Pues que se les autorice un aumento a la tarifa, pero ahora así nomás, sin comprometerse a renovar su parque vehicular o al menos darles una manita de gato o tigre en este caso, debido a lo deteriorado que se encuentran las actuales unidades de este transporte.
No recuerdo si haya sucedido aquí en Tepic en donde en las redes sociales alguien decía y afirmaba que iba viajando en un camión en donde llovía más en su interior que afuera; aunque una de estas fotos y que se publicó el pasado 20 de junio del presente año, en el portal de elsoldenayarit.mx, con el encabezado: “¿Cómo es viajar en camión en plena lluvia en Tepic?”. Y al pie de una fotografía ahí publicada señala: “Usuarios de la ruta Cuauhtémoc tuvieron que viajar dentro del camión con paraguas, ya que había una gotera dentro de la unidad; les llovió dentro del camión…”.
No se entiende que el señor Ramírez Domínguez no entienda que, sus representados llevan a cabo una labor considerada como servidores públicos y, por ende, están bajo el escrutinio precisamente del público usuario, porque al ver cualquiera clase de anomalías durante el desempeño del servicio, hoy en día en que la mayoría de los teléfonos móviles, al contar con cámara fotográfica y de video, así como grabadora de voz, estos aparatejos del demoño se han convertido prácticamente en una extensión de los llamados cinco sentido que tenemos los seres humanos, por lo que, ahora se puede dar a conocer cualquier tipo de anomalía que haga el chofer o que le parezca mal a quien lo graba o filma, ya que, con los aditamentos que contienen la mayoría de estos teléfonos le que vean o les parezca mal al público usuario no queda en puro mitote, sino con las pruebas correspondientes de lo que hizo o va haciendo alguno de estos choferes.
Se podría decir que, por lo regular, se han visto o sabido de agresiones por parte de los conductores del transporte urbano, más que de los usuarios y, no nada más agresiones físicas o verbales del chofer hacia el público, sino por la mala atención que ofrecen algunos de ellos sin dar la parada, sobre todo, a estudiantes y adultos de la tercera edad, ya que la mayoría de las veces dejan a esta clase de usuarios con el brazo extendido, sin importarles, tal vez, que este tipo de pasaje ya tenga 15 o más minutos esperando la ruta que los llevará a sus destinos, porque se han dado casos en después de estar alguien esperando determinada ruta de este transporte, pasan de largo; claro que algunos de estos choferes tienen la amabilidad de hacer una seña con su brazo tratando de indicar que atrás viene otra unidad. Sin embargo, por lo regular ni siquiera tienen esta atención, para al menos, darle la esperanza a quienes se quedan con el brazo extendido de que ya no será tan larga la espera, porque ya vendrá el otro camión.
Sea pues. Vale.
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