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Bravo por la prohibición de la fiesta brava

CON PRECAUCIÓN

Bravo por la prohibición de la fiesta brava

Por Sergio Mejía Cano

De acuerdo a la agencia de noticias de la Cámara de Diputados de esta LXVI legislatura, el pasado 02 de diciembre de 2024 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) las reformas a la Constitución para prohibir el maltrato a los animales, por lo que se reforman y adicionan los artículos 3º, 4º y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de protección y cuidado animal y que entraron en vigor al día siguiente de esta publicación, es decir, el 03 de diciembre de 2024.

Se entiende o se supone que la prohibición para el maltrato a los animales abarca todo tipo de maltrato, así que, por lo mismo, entonces quedarían prohibidas las peleas de gallos, de canes, así como la charrería y desde luego, las corridas de toros.

Y precisamente las corridas de toros es lo que más ha llamado la atención a nivel nacional debido a que por lo pronto, ya en la Ciudad de México, a iniciativa de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, por mayoría de votos en la actual legislatura capitalina se determinó prohibir las corridas de toros; determinación que, obviamente, generó voces a favor y en contra entre los ciudadanos no nada más de la Ciudad de México, sino también gusto y disgusto se ha extendido a todo el país y, aquí no es generalizar nomás porque sí, pues es un hecho de que en todo México hay personas que gustan de las corridas de toros y otras a las que los toros nada más les gustan en bistec.

Esta prohibición para que no se maltrate a los toros en los cosos taurinos ojalá y sea la punta de lanza para que se lleve a cabo en todo el país, no precisamente como ejemplo, sino porque ya es mandato constitucional el no maltratar a ningún animal de todas las especies y no nada más alguno en específico como son los toros, sino también gallos y perros. Y, en igual forma, prohibir de una vez por todas, la cacería y pesca dizque deportiva. Aunque tal vez quede en el limbo el caso de los laboratorios en donde se hacen estudios y análisis con algunas especies con fines médicos.

Según se publicó que si bien hubo una gran mayoría, 61 votos a favor y ninguna abstención, en la otrora Asamblea Legislativa, hoy conocida como Congreso de la Ciudad de México, sí hubo un voto en contra, el del diputado local del partido político Movimiento de Regeneración Nacional, Pedro Haces, de quien se dice que está involucrado familiarmente con el negocio taurino, lo que deja y refleja de manera implícita que algunos políticos se han cambiado a Morena no por sus ideales de bienestar y causas justas para la población y los animales, sino nada más para seguir mamando del presupuesto, pero esa es otra historia.

Ya tiene mucho tiempo en que varios sectores de la sociedad han pugnado porque se prohíban las corridas de toros por lo infame y crueldad que significan; sin embargo, quienes defienden la también llamada fiesta brava, aducen que en caso de prohibirse se perderían empleos y que hasta desaparecería la especie de los toros de lidia y un largo etcétera en cuanto a pérdidas de empleos tanto directos como indirectos por la decadencia de las ganaderías.

Sin embargo, a pesar de que la iniciativa de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México señaló que las corridas de toros podían seguir como espectáculo, pero sin maltratar a los toros y menos quitarles la vida ni dentro ni fuera de la plaza taurina, los defensores de la tauromaquia no quedaron conformes, pues al parecer lo que quieren es ver sangre en el ruedo, sin importar si es del toro o del torero; desean ver muerte a como dé lugar. Esto desde luego que a dichos defensores de las corridas de toros los pone en evidencia, pues lo que les interesa no es otra cosa más que el negocio y derrama económica que significan las corridas de toros y nada más.

Lo que sí queda muy claro es que el ser humano es la única especie que mata por gusto, que aplaude mientras ve sufrir u otro ser viviente y que es el más cruel ser perteneciente al reino animal.

Se ha documentado que, antes de salir un toro al ruedo, golpean su cuerpo con costales de arena, que les llenan el buche de estopas con vinagre y arena para evitar una respiración adecuada, que les rasuran las puntas de los cuernos dejando terminales nerviosas al aire que, si bien les molesta el mismo aire, más los lastima el roce con el capote; que les ponen vaselina en los ojos para hacer turbia su vista. Aparte la pica en sus vértebras y las banderillas que, al quedar enganchadas en su lomo, con cada movimiento lo martiriza más.

Sea pues. Vale.

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