CON PRECAUCIÓN
Sucesos de abusos y prepotencia por demás indignantes
Por Sergio Mejía Cano
La señora presidenta de la República Mexicana, Claudia Sheinbaum Pardo, constantemente se ha referido en sus conferencias matutinas que tanto ella como su gobierno en conjunto están en contra de la represión, que su administración en ninguna forma acepta actos represivos ni abusos de autoridad; la respuesta más reciente la dio en días recientes cuando se le preguntó sobre la represión que habían sufrido los jubilados en Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei. La presidenta de México no se quiso referir al tema, solamente afirmó que estaba en contra de la represión.
Nuestro país a lo largo de su existencia ha sufrido innumerables actos de represión por parte de los gobiernos en turno, desde el federal, estatal, así como municipal; los más contemporáneos se dieron en los años 60 del siglo pasado cuando se reprimió a obreros, campesinos, estudiantes (2 de octubre 1968 y 10 de junio 1971 no se olvidan), maestros, médicos y enfermeras y un largo etcétera que culminaron, al menos de los más graves, con el caso de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014.
Sin embargo, por más que se quieran evitar que se sigan dando actos de represión y de abusos de autoridad, en determinadas ocasiones es difícil evitarlos y más si estos se dan en colonias de la periferia de las ciudades o poblaciones pequeñas, así como en zonas rurales, etcétera. Afortunadamente hoy en día en que mucha gente ya porta un teléfono móvil con la capacidad de filmar, grabar voz y fotografiar, ahora muchos de estos casos de abusos de autoridad o de represión de alguna forma de inmediato se suben a las redes sociales, por lo que gracias a estos dispositivos muchos de estos actos negativos ya no quedan en el olvido o la omisión.
Cuando se dan a conocer esta clase de abusos de autoridad o represivos en las redes sociales, el común denominador de gran parte de la ciudadanía coincide en que todo está en la falta de una capacitación adecuada de los elementos policíacos, así como un buen estudio psicológico para determinar si ciertas personas cuentan con el perfil idónea para desempeñar un cargo como policía de cualquiera corporación, así como de otros aparatos de seguridad, incluso en la Marina y el Ejército.
Gran indignación generó no nada más en el gremio periodístico, sino en gran parte de varios sectores de la sociedad, una información policíaca que desde la misma noche del pasado domingo 16 del presente mes en curso, sobre todo un video más difundido en el portal de internet de El Sol de Nayarit, en donde uno de sus reporteros estaba siendo violentado por un policía municipal tan solo por haber tomado una foto de una casa en donde supuestamente estaba una persona relacionada con un crimen sucedido ese mismo día en un local en las inmediaciones de las calles León y Abasolo, en el centro de la capital nayarita; estos hechos se estaban realizando en una colonia al oriente de la ciudad denominada como Venceremos.
En estos hechos el policía agresivo y represor alegaba que la foto se la habían tomado el reportero a él y que eso estaba prohibido y que era una falta administrativa. Cuando el reportero le pregunta que cuál falta administrativa, el policía cambia la acusación a decir que se estaba resistiendo al arresto; pero, ¿cuál arresto y por qué?, cuestiona el reportero, a lo que el agresivo policía insiste en que se está resistiendo al arresto.
Al parecer y afortunadamente había ya reporteros de otros medios informativos que grabaron el actuar del policía represor quien ya tenía sujeto de los brazos al reportero de El Sol de Nayarit, por lo que de acuerdo a las imágenes y palabras emitidas en los videos que ya circulan varios de ellos en las redes sociales, si hay justicia y honestidad por parte de las autoridades municipales, este policía no tiene para dónde se haga en caso de que trate de justificar su mal proceder fuera de toda norma y protocolo de acuerdo a nuestras leyes, sobre todo constitucionalmente hablando.
El problema es que el mal actuar de algunos elementos policíacos no es solo privativo de Tepic, Nayarit, sino que de otras ciudades se han dado a conocer hechos similares, por lo que sucedió la noche del domingo 16 no es un hecho aislado, sino que es una práctica de varios policías que, por su forma de proceder no deberían de estar ocupando un cargo en donde se supone que deben velar por la seguridad y protección de la ciudadanía y no agredirla.
¿Será muy difícil hacer que los policías apliquen debidamente el artículo 16 constitucional?
Sea pues. Vale.
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