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Dirección y manejo de los trenes con base en diligencias y carruajes

CON PRECAUCIÓN

Dirección y manejo de los trenes con base en diligencias y carruajes

Por Sergio Mejía Cano

En la entrega anterior en donde nos referíamos en que los puestos de conductor y maquinista a bordo de un tren son muy diferentes entre sí, algunas personas solicitaron que se definiera un poco más por qué estas diferencias. Como los trenes en la actualidad a mucha gente ya no les llaman la atención y, tal vez como ven a los conductores de camiones urbanos, así como a los de los trenes ligeros y el metro que van solos, posiblemente tienen la creencia de que en los trenes es algo similar.

En los trenes tanto de carga como de pasajeros -cuando eran muy comunes en nuestro país- cuentan con el maquinista quien es el que maneja la locomotora y el conductor que es, quien lleva las riendas del tren. Riendas, porque quizás alguien que haya visto películas o series de televisión sobre el llamado viejo oeste, recordará que el transporte colectivo de personas se realizaba en diligencias tiradas por caballos y, en forma ya más particular y familiar eran carruajes más pequeños tirados también por caballos y, también, como tanto en esas películas como series en donde ya se veían trenes, por lo regular se les denominaba como el caballo de hierro. Así que, en forma coloquial y sencilla y, precisamente por los trenes que en cierta forma para el transporte colectivo vino a sustituir a las diligencias y, según comentarios de ferroviarios antiguos, cuando comenzaron a rodar los primeros trenes, para su manejo se pensó en cómo se manejaban las diligencias tiradas por caballos.

En las diligencias se miraba a una persona que llevaba las riendas de los caballos y, en algunos casos, a un acompañante armado con un rifle como escolta y como seguridad. Se entiende que la persona que llevaba las riendas era el conductor, es decir, y valga la redundancia, quien conducía la diligencia, al instaurarse el tren simbólicamente la máquina sustituía al o a los caballos, por lo que tendría que llevar también a alguien más simbolizando a quien llevara o llevara las riendas y fue así, quizás, que se dio paso a los puestos de conductor y maquinista. Como las locomotoras no tenía movilidad motora corporal como los equinos, pues entonces el maquinista vino a simbolizar a los caballos.

Se supone que, si alguno de los caballos o más que no llevara el paso adecuado, para eso estaban las riendas y dar el jalón para controlar la actividad; y ahora en la actualidad si un maquinista quiere correr a más velocidad de la máxima autorizada en los diversos tramos del trayecto, para eso está el conductor ya sea diciéndole que baje la velocidad y si el maquinista no acata esta orden, entonces el conductor procede a tirarle el aire para que se apliquen los frenes en emergencia. En cuanto a esto, un viejo instructor de trasportes al recordar el tema de las diligencias decía que, si un caballo se desbocaba y no obedecía al jalón de las riendas, el conductor le pegaba un balazo al cuaco, lo que vendría a ser ahora como tirar el aire mediante válvulas específicas instaladas en las mismas locomotoras y, en los coches de pasajeros en cada extremo de los coches.

Por cierto, para ejemplificar cómo la conducción y manejo de los trenes tenían como base en sus señales reglamentarias lo que hacían los conductores de las diligencias y carruajes. La señal para proceder actualmente simboliza al latigazo para hacer avanzar a los caballos y, la señal reglamentaria de parada es parecida al jalón de la rienda y, para reducir la velocidad el como mover las riendas suavemente de un lado a otro del cuerpo, como jalar las riendas de un lado y otro del hocico del caballo.

Y, a propósito de caballos, se dice que el término, caballos de fuerza, nació precisamente por los caballos que tiraban de las diligencias, carruajes y que trabajaban o los hacían trabajar en otros menesteres. En información pública se documenta que este término “lo acuñó el ingeniero escocés, James Watt en 1782 como una estrategia de marketing y medida técnica para comparar la potencia de sus nuevas máquinas de vapor con la fuerza de los caballos de tiro, que eran la fuente de trabajo estándar de la época. Watt observó que un caballo que un caballo promedio podía levantar 330 libras a 100 pies por minuto, lo que definió como la unidad de medida estándar”.

Así que, muchos ferroviarios no nos explicamos por qué el conductor del tren interoceánico que se descarriló en el estado de Oaxaca no le tiró el aire al maquinista o lo obligó a bajar la velocidad si, como se dice, iba excediendo la velocidad, según el peritaje.

Sea pues. Vale.

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