CON PRECAUCIÓN
Tecnología digital cibernética con dos filos
Por Sergio Mejía Cano
El pasado día 26 de diciembre de 2025 en varios medios de información, así como en algunos portales de internet apareció la nota referente a una propuesta del senador por el Partido del Trabajo (PT), Alberto Anaya Gutiérrez para que se prohíba el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos móviles personales durante la jornada escolar específicamente en los planteles de educación básica en nuestro país.
En la nota se menciona que el senador, Anaya Gutiérrez hace su propuesta debido a un fenómeno reciente en las aulas mexicanas por el uso indiscriminado de dispositivos móviles por su impacto en la atención de los alumnos, la convivencia escolar y el sentido formativo del espacio educativo; todo esto con el objetivo de recuperar el entorno de atención plena, reflexión y desarrollo humano integral, favoreciendo así la concentración, la lectura, el pensamiento crítico y la interacción directa entre alumnos y docentes.
En cierta forma tiene razón el senador, Alberto Anaya, pues es muy evidente cómo se distraen las nuevas generaciones con sus teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos electrónicos; si bien se dice que hoy en día hay aplicaciones que contienen mucha información, por lo regular muchos niños, adolescentes, jóvenes y hasta adultos de más edad, por lo regular no se entretienen a leer sino que se concentran más en las imágenes o palabras dichas en lo que están mirando a través de sus dispositivos; tal vez esto debido a que a una gran parte de las personas no se les inculcó o se les ha inculcado el hábito de la lectura, por lo que al ver que algunas imágenes vienen acompañadas de texto, por lo regular se saltan el texto y más si es extenso, para basar su atención en las puras imágenes. Algo parecido a lo que sucedía antes de que existieran los medios digitales o cibernéticos cuando al caer una revista en nuestras manos que no traía monitos la dejábamos mejor.
Si bien se está reformando o se está haciendo lo posible por tener y contar con una reforma educativa más eficiente debido a que durante la etapa conocida como neoliberal se dejó caer mucho el sistema educativo, lo que se puede comprobar al ver cómo muchas personas ya hasta cuarentonas no saben discernir lo que acaban de leer; pero lo más triste es ver que se les dificultan las tablas de multiplicar, incluso estudiantes de preparatoria, ya no digamos de secundaria y primaria. Claro que no se generaliza, pero de que los hay, ¡claro que los hay!
No es por nada, pero al hacer un sondeo con adultos mayores, entre la clase en que me incluyo, la mayoría coincidimos en que ya en segundo año de primaria ya sabíamos de memoria las tablas de multiplicar del uno al nueve; sin embargo, hoy en día al preguntarle a niñas y niños de primaria ya en sexto año, la mayoría se detiene un momento al responder cuando se les pregunta el resultado de una multiplicación simple, como que están repasando mentalmente las tabla en cuestión hasta llegar al resultado que creen el correcto, porque responden preguntando, dando a entender que están atinando y no confirmando el resultado: ¡6 por nueve!, se le pregunta a un infante, adolescente, joven o adulto y responde: ¿54?
Es bueno recordar cómo se atrasaron muchos alumnos en las cuatro operaciones esenciales de la aritmética cuando comenzaron a llegar las calculadoras de bolsillo, ya que se hizo costumbre que muchos escolares las llevaran a su escuela, por lo que al preguntarles la profesora o profesor algún resultado aritmético, la mayoría de los alumnos se apoyaban ya en su calculadora portátil.
Sin embargo, esto de las calculadoras portátiles no se dio nada más en las escuelas primarias y secundarias, sino también el auge creció en los estudios medios y superiores cuando llegaron calculadoras con más capacidad: las mentadas calculadoras profesionales.
Ante la posibilidad de que se llegaran a prohibir los celulares y tabletas en las escuelas de educación básica, se ha documentado que muchos padres de familia han protestado aduciendo que con los móviles están monitoreando a sus hijos y que son necesarios por o para alguna emergencia de localización, etcétera; además, de que son una propiedad personal y privada.
Pues sí, tal vez por lo mismo, no se pueda hacer que se prohíba que los alumnos lo porten; pero sí que los apaguen mientras están en clases, para que pongan más atención a lo que están diciendo o explicando sus profesores y, en caso de no entender, en vez de preguntarle al celular lo haga con el profesor.
Sea pues. Vale.
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