CON PRECAUCIÓN
Todo lo que rueda sobre rieles está propenso a descarrilarse
Por Sergio Mejía Cano
El infortunado accidente de trenes en Córdova, España este pasado domingo 18 de enero ha dado pie para que en las redes sociales varias personas en forma sarcástica dicen que ojalá y no se le atribuya este accidente a la Cuarta Transformación (4T). Según las noticias emitidas respecto a este accidente ferroviario en España, se dice que uno de ellos se descarriló desviándose hacia otra vía adyacente golpeando a otro tren en dirección opuesta; se habla por el momento, por lo menos de 40 muertos y decenas de heridos.
Desde luego que, este reciente accidente en España y otros más en otras partes del planeta y, obviamente en nuestro país, hizo que entre varios grupos de extrabajadores ferroviarios se recordaran varios de ellos, no nada más de trenes de carga, sino también de trenes de pasajeros, sobre todo dos de ellos que, en la época contemporánea sucedieron en el estado de Nayarit y, por supuesto, el del descarrilamiento del denominado como Tren Interoceánico, en el estado de Oaxaca; accidente que, por cierto, detractores y adversarios de la 4T no cejan de cargarle la culpa a esta misma, pero más, a uno de los hijos del ahora expresidente, Andrés Manuel López Obrador, de nombre Gonzalo, de quien se dijo en su momento estuvo involucrado en la logística para la rehabilitación de esta línea ferroviaria en el istmo de Tehuantepec y que corre de Salina Cruz, Oaxaca a Coatzacoalcos, Veracruz.
Accidentes de trenes en nuestro país han ocurrido desde que se llegaron a instalar en la época de don Porfirio Díaz, accidentes por descarrilamientos, choques, alcances y, desde luego, los trenes que se vieron afectados durante la lucha fratricida que procedió a la Revolución Mexicana a principios del siglo XX.
Se entiende que, en cuanto a los descarrilamientos de trenes a lo largo de su existencia en México, algunos de ellos se han dado debido a malas condiciones de las vías férreas, por defectos en el sistema de rodamiento de las unidades de arrastre o de las locomotoras, rieles quebrados o volteados, etcétera; porque también se ha llegado a comprobar que en muchos de los descarrilamientos se ha descubierto la intervención de manos criminales que aflojas los rieles desprendiendo sus amarres, quitando durmientes o abriendo las agujas en los cambios de vías, así como quebrando rieles o quitándolos, poniendo obstáculos sobre las vías como enormes piedras o fierros amontonados y otra vez, etcétera.
Sin embargo, muchos de los accidentes de trenes se han dado por causas fortuitas ya sean por deslaves, derrumbes o corrientes de agua que se llevan la vía ya sea en terreno fijo o en puentes que no resisten la fuerza de las riadas.
En cuanto a descarrilamientos de trenes de pasajeros en el estado de Nayarit, se tienen dos en la memoria reciente de la mayoría de ferrocarrileros tanto jubilados como pensionados, así como sus familiares y, desde luego, familiares de las víctimas en esos dos descarrilamientos de consecuencias fatales.
Uno de ellos sucedió el 11 de julio de 1982 entre las estaciones de Pani y Roseta, en donde el tren número 2 con dirección al sur se descarriló, según los peritajes correspondiente, a la vía aguachinada por las intensas lluvias en su época. En este accidente hubo muchos muertos debido a la fragilidad de los coches de fabricación japonesa que eran muy livianos, pues al momento de tocar el suelo, así como el corte cercano a la vía prácticamente se desbarataron y, como muchos de sus accesorios en las ventanas sirvieron como guillotinas. Este tren manejaba un coche exclusivo para pases que era de fabricación estadounidense con un peso de 80 toneladas en donde quienes viajaban en este coche solamente resultaron lesionados al caerles las maletas encima, pero el coche quedó intacto; no así los de fabricación japonesa que pesaban 32 toneladas nada más.
Otro terrible descarrilamiento fue el de un tren especial contratado por el Club Rotario de Guadalajara, Jalisco, que viajaba de la Perla Tapatía hacia el bello puerto de Mazatlán, Sinaloa. Este tren descarriló el 03 de mayo de 1989 entre las estaciones de Corte y Roseta; se determinó que este accidente se debió a la falla de la locomotora que, al dejar de funcionar dejó de operar el compresor para la presión del aire de control de los frenos y, como en esa zona existe una pendiente descendente muy pronunciada de 2.50, el tren agarró una fuerte velocidad volteándose en una curva con una graduación de seis grados, es decir, muy cerrada debido a lo sinuoso de la zona.
Sea pues. Vale.
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