CON PRECAUCIÓN
No hay playas en nuestro país y en el mundo que no estén contaminadas
Por Sergio Mejía Cano
El pasado 21 de este mes en curso, en el portal de notisistema.com aparece una nota firmada por el reportero, Mark Hernández en donde informa que la Comisión Federal contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), declara no apta para vacacionistas la playa Mismaloya, en Puerto Vallarta, Jalisco, debido a su alta contaminación al encontrar concentraciones superiores a 200 enterococos por cada 100 mililitros de agua, límite máximo permitido recomendado por las normas ambientales para actividades recreativas.
Asimismo, en esta misma nota se informa que Mismaloya es una de las seis playas del país que no cumplen con los parámetros sanitarios como son en los estados de Baja California, Sonora, Tamaulipas y Veracruz. Sin embargo, la misma COFEPRIS reporta que existen un total de 283 playas en el país que sí cumplen con los límites permitidos de contaminación y que son aptas para los vacacionistas conforme a las normas ambientales vigentes.
Así que, con este informe de la COFEPRIS se da a entender que si bien las playas que no están tan contaminadas, de todos modos lo están, lo que indica que a pesar de todo existe contaminación en todas esas playas aunque tengan límites permitidos y, esos límites son los que indican que hay contaminación a pesar de todo; por lo que se indica veladamente que, así estén permitidas para los vacacionistas hay un cierto grado de contaminación y, que por lo mismo, no deja de haber ciertos riesgos para la salud de quienes disfrutan de estos balnearios playeros.
Sin embargo, no nada más existe contaminación en la mayoría, si no es que en todas las playas de ambas costas que tiene nuestro país, sino también en ríos, arroyos y causes de agua que corren en la mayor parte de las zonas tanto urbanas como rurales; aunque tal vez en las rurales no sea tanta como en las urbanas.
Las principales zonas que habitó la humanidad desde un principio se dieron en lugares cercanos a los ríos y arroyos caudalosos debido a lo que significa el agua para el desarrollo de nuestra especie. El problema se dio cuando se vio la necesidad de a dónde se descargarían los desechos humanos producidos, por lo que no se encontró otra solución que verterlos a los cauces de esos ríos y arroyos y, en los lugares cercanos al Mar, pues a las mismas playas; una costumbre que ha persistido hasta nuestros días, pues es un hecho muy palpable como se siguen viendo que siguen existiendo descargas de drenajes hacia ríos y playas y, así se diga que hay plantas de tratamientos de agua y que se han clausurado descargas al Mar o los ríos y arroyos, aun así, veladamente se siguen descargando enormes cantidades de aguas tóxicas, residuales y por demás contaminantes a mares, ríos, arroyos, así como humedales.
El crecimiento de los emporios turísticos ha contribuido en mucho a la contaminación de las playas, principalmente, porque a dónde más se tenían que ir los drenajes de todas esas grandes cadenas de hoteles que se han construido a lo largo de las playas y, así se diga que se han hecho fosas sépticas y plantas de tratamiento, no se debe olvidar que con la corrupción tan vigente en nuestro país, lo más probable es que muchas de estas cadenas hoteleras sigan vertiendo sus drenajes en el Mar y, aunque se diga que se toleran los límites de contaminación, esta persiste de todos modos, por lo que los bañistas no están libres de contaminarse en su organismo a través de los poros de la piel en donde imperceptiblemente se introducen todos esas bacterias que contienen esas playas contaminadas que, aunque se hable de ciertos límites, contaminadas están y a pesar de todo siguen siendo dañinas para los organismos humanos que a través de los poros se intoxican.
Está documentado que, en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) fue cuando se le echó el ojo al entonces territorio y hoy estado de Quintana Roo, por lo que se creó el emporio turístico de Cancún, cuyo principal visionario, según lo documentado, fue el entonces novel político, Miguel de la Madrid Hurtado, quien les hizo ver a sus políticos superiores lo paradisiaco de las playas en aquel lugar con playas de arena blanca y cristalinas aguas.
Así que, al empezar a construirse todos esos grandes hoteles, así como la necesidad de la creación de los asentamientos humanos para los trabajadores que les tendría que dar mantenimiento e intendencia a esos hoteles, ¿a dónde tendrían que ir los drenajes de toda la defecación de turistas y trabajadores? Pues al Mar, ¿a dónde más, por lo pronto?
Sea pues. Vale.
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