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Probable falta de comunicación entre padres e hijos

CON PRECAUCIÓN

Probable falta de comunicación entre padres e hijos

Por Sergio Mejía Cano

Se dice, y se dice bien, que no es ético escribir sobre asuntos personales en un artículo de opinión; sin embargo, en ocasiones es necesario para dar el contexto de lo que se trata de explicar.

Lo anterior expuesto se debe a que algunos amables lectores me han recomendado hablar o ahondar un poco más en eso de que ya casi no hay comunicación entre padres e hijos, afortunadamente lo que no sucede en gran parte de la población, pero sí se dan casos en que a algunos padres de familia no les interesa platicar con sus hijos de ningún tema y, en otros casos, si bien platican con sus hijos, por lo regular lo hacen sobre deportes o temas familiares y en ocasiones hasta de cosas baladíes o intrascendentes, en el entendido de que para ellos sí podrían significar comunicación entre sí. Pero hablar de acontecimientos políticos, hay personas a las que no les interesan estos asuntos en lo más mínimo, así que si a un padre de familia sus hijos le preguntan sobre qué opina respecto a determinado político o gobernante, responden que no tienen opinión o no les interesa; muchas de las veces con la consabida frase de: todos los políticos son iguales o algo así, lo que podría devengar en la influencia de esta respuesta en los hijos al reflexionar que si a su padre no le interesan estos asuntos, pues a ellos menos y tan, tan; aunque obviamente que hay sus excepciones.

Cierto día viajando en un tren de carga, en la cabina de la máquina íbamos el maquinista, su ayudante y un servidor como conductor. El ayudante del maquinista era de la camada de mi papá que fue garrotero de camino, por lo que el ayudante me dijo que se le hacía raro que mi papá no hubiera ascendido a conductor de trenes, porque sabía bien las reglas. Le comenté a este señor los motivos y circunstancias por las que mi papá no había ascendido, pero que gracias a sus consejos el examen de reglas para mí no se me había dificultado durante los tres meses del examen para ascender a conductor, pues siempre había tenido buena comunicación con mi papá en todos los aspectos.

Ante esto, el maquinista terció en la plática diciéndonos que para él su papá, quien también había sido maquinista de camino, siempre fue un extraño para él, pues cuando llegaba de viaje él y sus hermanos estaban dormidos o ya se iban a la escuela y si estaban en su casa y llegaba su papá de viaje, se acostaba a dormir o si llegaban de la escuela y ya estaba su papá ahí su mamá les decía que no hicieran nada de ruido porque su papá estaba descansando porque ya iba a salir de viaje otra vez. Así que nunca hubo pláticas de él y sus hermanos con su papá y, en raras ocasiones que estaban juntos en la mesa, al hacerle alguna pregunta a su papá les respondía que no tenía tiempo, que estaba ocupado o simplemente que no sabía.

Durante mi vida activa como trenista constantemente citaba consejos y recomendaciones que me decía mi papá, así como otros ferroviarios antiguos, por lo que los compañeros me hacían burla diciéndome: dice mi papá… claro que esos consejos, advertencias y recomendaciones eran debido a la experiencia adquirida por los ferrocarrileros antiguos que ya habían pasado por donde uno tendría que pasar en situaciones no comprendidas en el reglamento de transportes o situaciones inéditas.

Para entrar a trabajar al ferrocarril a los de nuevo ingreso se nos mandaba al hospital a que se nos hicieran exámenes físicos y de análisis médicos. Ahí, en el hospital al estar esperando turno a mi lado estaba un señor ya cuarentón que también iba a ingresar o más bien, después me comentó, a reingresar, pues tanto él, sus tíos y su papá habían quedado fuera en la huelga de los ferrocarriles en 1959. Al decir huelga este señor, le mencioné a Demetrio Vallejo Martínez, pero me sorprendió al empezar a despotricar sobre este líder sindical y luchador social diciéndome que por culpa de Vallejo él y sus familiares se habían quedado sin trabajo; ah, caray, claro que me sorprendió la reacción de este señor, pues mi papá era un gran admirador de Demetrio Vallejo y Valentín Campa.

Pero entre otros trabajadores también llegué a oír estas expresiones en contra de Vallejo. Así que cuando le pregunté a mi papá, me comentó que había mucha gente mal informada de lo acontecido en la huelga al quedar sin trabajo durante algún tiempo. Así que mi papá me hizo ver que mucha gente creía culpable a Vallejo por haber quedado fuera, pero el culpable había sido el gobierno represor de Adolfo López Mateos en manos de Gustavo Díaz Ordaz.

Sea pues. Vale.

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