CON PRECAUCIÓN
Hay muchas más opciones para el jitomate mexicano
Por Sergio Mejía Cano
La semana pasada en varios medios de comunicación, portales de internet, así como en algunas otras redes sociales, apareció la nota referente en que ante la imposición de aranceles al jitomate mexicano, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) anunció que se está pensando en ampliar el mercado de este fruto hacia otros países, como Japón, país al que ya se exporta jitomate, por lo que se diversificará aún más este mercado aprovechando el tratado comercial ya existente, Asia-Pacífico.
Desde luego que puede haber otros países interesados en comercializar este producto mexicano, aunque se dice que los Estados Unidos de América es el país que más consume el jitomate, con esta nueva tarifa impulsada por el actual inefable presidente gringo, Donald Trump que, en sí afecta a infinidad de productores mexicanos, pues no habrá más opciones más que ampliar el mercado, para no estar atenidos nada más a esos caprichos más bien dictatoriales del gobierno estadounidense.
Esto de buscar otros mercados para el jitomate me hizo recordar cuando en 1976 se devaluó el peso frente al dólar en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), pues en aquel entonces hubo voces que dijeron que no se podía esperar menos del gobierno gringo que presidía Gerald Ford, pues estaba muy disgustado con Luis Echeverría por tantas nacionalizaciones que había hecho durante su sexenio que estaba por concluir precisamente ese año de 1976. Aunque también se decía que Echeverría Álvarez era un empleado de la CIA, pero que no les había gustado a los gringos que Echeverría se agarrara nacionalizando industrias y empresas, pues lo consideraban un mal ejemplo para otros países de su supuesto patio trasero, así como para otras partes del mundo, pues atentaba contra la propiedad privada y, la economía de mercado, como la libre empresa y, obviamente, la inversión de capital privado tanto nacional como extranjero.
No recuerdo muy bien si habrá leído un artículo en los diarios, en la entonces famosa revista Sucesos, pues ya son muchos años que han pasado, lo que sí recuerdo muy bien fueron las palabras de un anciano ferroviario que nos dijo a quienes lo escuchábamos aquel año de 1976, pues este antiguo ferroviario afirmó que lo que más había disgustado no nada más al gobierno de Gerald Ford, sino a Wall Street, había sido que Luis Echeverría tratara de imponer un precio al jitomate, pues era precisamente Wall Street quien imponía los precios a las mercancía que se le vendían a ese país del norte. Fue entonces que Luis Echeverría les dijo que, si querían jitomate, México se los vendería a determinado precio y no al que señalaban cotidianamente los mercaderes de Wall Street.
Esta fijación del precio del jitomate por parte del gobierno mexicano, obviamente que no les agradó en nada a los estadounidenses, por lo que pusieron el grito en el cielo, pues cómo se atrevía este infame presidente mexicano a tratar de imponerles sus condiciones. Sin embargo, ante los embates por ese disgusto del gobierno gringo, Luis Echeverría les dijo a los estadounidenses que, si no querían comerciar al precio que México les fijaba, no había problema, pues ya se estaba hablando con otros países de Europa para la venta de la hortaliza catalogada como fruta, es decir, el jitomate, conocido también como tomate, aunque se dice que sí hay alguna diferencia entre uno y otro; pero esa es otra historia.
Así que esta última respuesta de CSP respecto al jitomate, al tener ya en la mira a países asiáticos como Japón, probablemente no les haya caído nada bien a Donald Trump como a sus asesores o titiriteros, más bien, pues saben y entienden que el jitomate mexicano tiene gran aceptación no nada más en los Estados Unidos, sino en gran parte del mundo y que para México no sería problema venderlo a otros países en caso de que Trump siguiera con sus caprichos de desquiciado mental.
El problema podría estribar en que, al ver que no hay sumisión por parte de CSP ante los dictados de los Estados Unidos y de tratar a los demás países con la punta del pie, arrecien, por lo mismo, los embates y ataques a la economía mexicana por todos lados; he ahí ahora con la aviación, pues no es otra cosa más que una intromisión de un país acostumbrado a meterse hasta la cocina de otros países, ahora quiere imponer cómo se debe manejar el espacio aéreo mexicano.
Esta nueva acción del gobierno estadounidense no deja ver otra cosa de que no tienen la más mínima idea de lo que significa soberanía.
Sea pues. Vale.
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