CON PRECAUCIÓN
Los Estados Unidos nos quieren seguir envenenando a los mexicanos
Por Sergio Mejía Cano
La fundación ancestral de lo que ahora es México está basada en el maíz, un grano que, según lo documentado, fue enviado por los dioses como el alimento fundamental de las naciones de lo que ahora se denomina como Mesoamérica y más allá. Así que por eso y más, a los mexicanos se nos puede considerar como la raza del maíz.
Hoy en día, con los avances científicos y, desde luego, con el afán de obtener más ganancias económicas, mentes criminales idearon la modificación de los cultivos, modificación que, obviamente, por ser contra natura en ninguna forma podría considerarse como benéfica para la humanidad, en el entendido de que nada de lo artificial puede ser mejor que lo natural, ya que está debidamente comprobado que lo artificial jamás podrá ser superior a lo natural, por más que se diga que los avances científicos son mejores que lo que naturalmente se nos ha ofrecido a quienes han habitado esta planeta durante milenios.
La negación de la pasada administración federal, así como la actual de negarse a los cultivos de maíz transgénico tiene mucha razón de ser, por lo que ya se ha anunciado que, a partir del próximo año de 2025, constitucionalmente se prohibirá la siembra de maíz modificado; aunque se seguirá importando esta clase de maíz modificado, no para consumo humano, sino para forrajes. El problema es que, si se utiliza esta clase de maíz como alimento para el ganado, de algún modo se convierte en consumo humano, por lo que, en cierta forma, los mexicanos tendremos que sufrir las consecuencias al alimentarnos con carne que lleva ese forraje elaborado con grano transgénico que en ninguna forma se puede considerar como benéfico para la salud.
No se necesita ser experto en alimentación ni en gramíneas de cualquier tipo para intuir que los granos transgénicos son dañinos para la salud no nada más de los seres humanos, son también para las demás especies que lo lleguen a consumir, pues no por nada a cada rato se han estado dando a conocer la infinidad de muertes de especies polinizadoras, abejas, sobre todo, debido a que el polen de los transgénicos contiene ingredientes nocivos para esta especie de polinizadores. Si algunas personas no ven en la muerte de millones de abejas y otras especies polinizadoras como una advertencia principal, pues claramente se ve que poco les importa la vida con tal de obtener enormes ganancias económicas, sin ponerse a pensar que en tal vez en el pecado llevarán la penitencia, pues todos los humanos, al igual que las demás especies vivientes en el planeta, vamos viajando en una nave sideral que, si llega a colapsar, todos sus habitantes iremos en la polla y, por lo mismo, a la extinción.
Se dice que la modificación genética de las gramíneas se generó para proteger a los cultivos de las plagas que las atacan; sin embargo, esas plagas que tanto odian los cultivadores es un procedimiento natural precisamente de protección, ya que la misma Naturaleza sabiamente señala hasta dónde debe de progresar un cultivo, pero el ser humano en su afán de querer hacer producir aún más a la tierra de cultivo ideó la creación de plaguicidas e insecticidas para acabar con lo que desde siempre ha considerado una amenaza que se genera en forma natural precisamente como una protección natural de la tierra de cultivo.
No por nada la misma Naturaleza ha creado a los zopilotes, a los buitres y otras especies carroñeras, así como en el Mar, pues científicamente está comprobado que algunas especies de tiburones hacen algo similar a los carroñeros terrestres: limpiar de carroña tanto a la tierra como al Mar. Así que las plagas, vienen a hacer la función tipo carroñero, pues su aparición en los cultivos viene a determinar que es hasta ahí cuando ya se debe de seguir sembrando y cultivando; sin embargo, algunas mentes humanas no aceptan jamás el llamado de la Naturaleza por lo que en su lucha contra natura la contradice y he aquí las consecuencias que nos están llenando de enfermedades al por mayor.
Ahora se dice que México perdió contra la importación de maíz transgénico y que por ende, tendrá que seguir importando ese maíz de los Estados Unidos por así establecerlo el tratado comercial; sin embargo, nadie está obligado a aceptar a auto envenenarse, por lo que nuestro país tendrá que luchar en contra de esta disposición de tener que importar a fuerzas este nocivo maíz, así tenga que desbaratar el llamado TECMEX, pues los transgénicos son para favorecer la economía estadounidense y no la salud mexicana.
Sea pues. Vale.
Más historias
Héctor Santana instala el Comité Municipal de Salud: Bahía de Banderas fortalece su estrategia preventiva
Héctor Santana, el mejor evaluado de Nayarit: primer lugar en aprobación ciudadana
EQUIPAMIENTO Y SEGURIDAD PÚBLICA EN COMPOSTELA